Una crisis asmática ocurre cuando las vías respiratorias se inflaman, se estrechan y producen exceso de moco, dificultando la respiración. Hay varios factores desencadenantes que pueden provocarla, y conocerlos es clave para prevenir ataques. Aquí te los divido por tipo:
1. Alérgenos comunes (asma alérgica)
Ácaros del polvo
Polen (de árboles, pasto o maleza)
Caspa de animales (perros, gatos, roedores)
Moho y hongos
Cucarachas
2. Irritantes ambientales
Humo de cigarro (activo o pasivo)
Contaminación del aire
Olores fuertes (perfumes, productos de limpieza, pintura)
Cambios bruscos de temperatura (especialmente aire frío)
3. Infecciones respiratorias
Resfriados o gripes
Bronquitis
Neumonía
Estas infecciones son una de las principales causas de crisis en niños y adultos.
4. Actividad física (asma inducida por ejercicio)
Correr, nadar o hacer ejercicio sin calentamiento previo o en ambientes fríos y secos.
5. Emociones intensas o estrés
Ansiedad, miedo o enojo pueden alterar la respiración y provocar broncoespasmo.
6. Medicamentos
Aspirina, ibuprofeno y otros AINEs pueden desencadenar crisis en personas sensibles.
Algunos betabloqueadores también deben evitarse.
7. Reflujo gastroesofágico (ERGE)
Puede irritar las vías respiratorias y provocar síntomas respiratorios.
8. Alimentos y aditivos
Sulfitos (presentes en algunos vinos, frutas secas, embutidos)
Conservadores y colorantes artificiales (menos comunes)
¿Cómo prevenir una crisis asmática?
Evitar los desencadenantes conocidos
Usar el inhalador preventivo según prescripción médica
Llevar siempre el broncodilatador de rescate
Monitorear los síntomas con un plan de acción personalizado
Vacunarse contra gripe y neumonía (si el médico lo indica)

